Archivos de la época de oro del Blue Ballet

BLUE BALLET

En 1966 se conforma el grupo “Blue Ballet”, un notable grupo de baile, único en la historia del espectáculo nacional.

En Santiago, 1966, La Carlina, dueña de la  Boîte Cabaret Bossanova, decide darle un espacio a Candy  y  a otras artistas sobre el escenario, creando el primer show de transformistas en Chile.  Se convierten en sensación, todo el mundo quiere verlas.

 

Es acá donde Candy conoce a las integrantes del Blue Ballet   Solange, Alexandra, Gigi, Caprice y Monique.

 

En el año 1967 convencidas por  el empresario de espectáculos Tino Ortiz, rey de la bohemia ariqueña, las seis abandonan a La Carlina y el Bossanova para actuar en el Manhattan en Arica.  Ahí   conocen a su primer coreógrafo, diseñador  y mentor Fredy Tukas.

 

El Blue Ballet es un éxito en Arica, tienen contrato por un mes, se quedan casi un año hasta que  las damas de la sociedad presionan para que se vayan. En Antofagasta la misma historia: sensación y discriminación. El Café Checo de Valparaíso es el puerto de tolerancia donde recalan por varios meses hasta que en 1968, después de vencer un boicot moralista del alcalde y algunos empresarios del espectáculo, liderados por La Carlina, debutan en el Bim Bam Bum, la famosa compañía de revistas que se presenta en el Teatro Opera.

                                                                                                                               

En este periodo ya cuentan con más de 16 obras listas para representar, con su vestuario y elementos de ambientación.  Paco Mairena, coreógrafo del Bim Bam Bum, se convierte en su tutor y padre adoptivo. Paco escribe para ellas “Una Americana en París” obra que las hace tener múltiples y exigidos roles,  cada cual lleva su transformismo al máximo.  La obra es un éxito para público y  la crítica especializada. 

 

Bajo su tutela conforman un notable grupo de baile, único en la historia del espectáculo nacional, en tiempos en que parecía imposible que un espectáculo de homosexuales fuese popular. Es justamente la seriedad con que trabajan y ensayan lo que hace posible este hecho y el público les premia con sus aplausos y  asistencia. La consagración es innegable. Sus recreaciones de La Quintrala, Cleopatra o la Pávlova, las Geishas, dejan boquiabiertos al público. Así también  los números de striptease donde terminaban desnudas tapadas tan solo por una estola.

 

En mayo de 1973, en busca de nuevas oportunidades, desde  Valparaíso se embarcan las seis junto a Tino Ortiz en el barco a vapor “El Verdi” hacia Génova. Luego de algunas  presentaciones, entendiendo este nuevo escenario, Tino vuelve a Chile y las chicas deciden separarse, es más práctico en términos laborales, se reparten por Europa, juntándose un par de veces para actuar en Alemania.

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